top of page
woman-g1ce8d41ab_1920.jpg

MIEDO FRENTE AL ESPEJO

"Empecé a obsesionarme con bajar peso, con subirme a la báscula, con los cuerpos que veía por Instagram...y perdí el control"

Nuestra protagonista es aún una muchacha, pero más lo era antes cuando ese enemigo que todos llevamos dentro comenzó a hacerse grande. Cree que fue por un cúmulo de circunstancias, una alta exigencia hacia sí misma, un primer desamor, una situación en casa que no ayudaba, y sobre todo una pandemia que fue sinónimo de muchas horas frente a Instagram, en las mismas cuatro paradas e intentando ponerse metas para bajar de peso, porque al final es lo único que sentía que podía controlar. ¿Pero quién controla a quién?

-“Me han diagnosticado TCA”

Sobre mí
Portafolio
8E331238-2DB3-4443-A05B-9785B81F9C2A.JPG

Según datos de la Fundación Fita (entidad dedicada a la prevención, la sensibilización y la comprensión de las problemáticas de salud mental) unas 400.000 personas en España –de las cuales 300.000 son adolescentes- sufren un Trastorno de la Conducta Alimentaria. Un TCA es un trastorno mental caracterizado por un comportamiento patológico frente a la ingesta de comida y obsesión con el control de peso. La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son los trastornos más conocidos, pero existen más: el trastorno por atracón, la ortorexia –obsesión por la comida saludable- la vigorexia –obsesión por el ejercicio físico-.

El por qué se detona un TCA en unas personas y en otras no, tiene que ver con lo que llamaríamos “Factores de riesgo” y existen de varios tipos. Según el Hospital Clinic de Barcelona, estos factores pueden ser de tipo individual, grupal y social, y la combinación de estos tres puede provocar el desarrollo de la enfermedad. 

Clientes

“En noviembre de 2019 cae la bomba que en mi casa llevábamos tiempo esperando: mis padres se separaban. Y cayó llevándose todo por delante, incluso mis ganas de comer. Siempre he sido una persona que he reflejado los disgustos en el plato, se me cierra el estómago”

En los TCA intervienen diferentes causas de origen sociocultural, psicológico, familiar, biológico... Es una enfermedad en la que solo el 10% es visible -los comportamientos, los síntomas...- pero en el otro 90% restante reside las emociones e inseguridad que genera la enfermedad: culpabilidad, tristeza, ansiedad, miedo, culpa, autocrítica...

 

Como otro jarrón de agua fría, en marzo de 2020 llega la famosa pandemia, esa que –por desgracia- sigue entre nosotros, bien quietita, sin moverse y trayendo tantos problemas a la vida de cada persona. Esta pandemia ha traído en especial muchos problemas de salud mental entre la población, que han puesto en valor la importancia de ésta.

El Hospital Infantil Universitario Niño Jesús registró un 20% más de ingresos por trastornos alimentarios durante el año 2020, principalmente de anorexia nerviosa. Este aumento coincide con la pandemia, pero han sido muchas las voces de expertos que llevan alentando sobre el repunte de la anorexia por el fenómeno de las redes sociales. En Instagram se tiene a pensar que todo lo que vemos es real, sobre todo cuando llega la época de verano, esa en la que nuestra red social se llena de influencers en bikini dando trucos sobre cómo tener un culo perfecto o un vientre plano.

Las redes sociales transmiten un tipo de vida muy peligroso: comidas estupendas, viajes fantásticos, fotos sin ningún tipo de imperfección…tanto que los adolescentes y no tan adolescentes añoran tener esa vida, sin saber que no todo lo que se en Instagram es real

ENTREVISTA A UNA TRABAJADORA DE LA PLANTA DE PSIQUIATRÍA DEL CENTRO HOSPITALARIO PADRE BENITO MENNI

A mediados de mayo vuelve “la normalidad” hay trabajos que vuelven a su cauce, nuestra protagonista comienza a trabajar de nuevo, intentando seguir con las costumbres que llevaba practicando durante esos 50 días de confinamiento.

“Me obligo a comer a ciertas horas, si no las respeto me da ansiedad”

Con el final de un año tan catastrófico como el 2020, hay algunas cosas que vuelven a su origen, incluso la relación de sus padres, la cual deciden retomar. Eso genera en nuestra protagonista una sensación de calma y tranquilidad que le devuelve las ganas de comer que había perdido hacia un año y medio: “Mi estómago también vuelve a la normalidad junto con la situación en casa, vuelvo a comer más de lo que estaba acostumbrada y en ese momento es cuando toco fondo: empiezo a vomitar. Me prometo a mí misma que será la última vez que lo haría, pero incluso yo misma sabía que eso no iba a ser posible, no quería alterar el peso que había llegado a conseguir”

“En marzo de 2020, con la instauración del primer confinamiento me doy cuenta de que algo no va bien. Me levanto y mi día se basa en pesarme, hacer ejercicio, comer algo saludable, volver a pesarme, ver series, cenar poca cantidad y por último volver a pesarme. Así iba viendo la evolución de mi cuerpo, instaurándome una meta en mi cabeza: la de llegar a pesar 50 kilos. Creo que todo fue un cúmulo, vivir en un ambiente tenso, crear esa rutina insaludable y llegar a conseguir ese IMC de bajo peso, que para mí en realidad era ideal”

ENTREVISTA A ÁNGELA, PSICÓLOGA

¿Qué pueden hacer o cómo pueden ayudar los familiares o amigos de una persona con TCA?

00:00 / 01:39

¿Qué situaciones puede hacer que un TCA vaya a más o empeore?

00:00 / 00:32

¿Cuál es el porcentaje de personas que yendo al psicólogo/psiquiatra se recuperan?

¿Crees que el incremento del uso de redes sociales y los cánones de belleza que hay actualmente ha propiciado un aumento de casos en TCA?

00:00 / 01:03

¿Hay alguna manera de detectar si alguien padece un TCA o está en comienzo de padecerlo?

00:00 / 01:50
00:00 / 00:55

SUMERGIRNOS EN EL PASADO...PARA VER DE DÓNDE VIENE TODO

AB756620-732A-4F78-ADEA-BE815897F9F4.JPG

“Entre idas y venidas esta relación dura 4 años, pero puedo decir que con 22 años conseguí salir de aquello de lo que mucha gente cree que no se puede salir: una relación de pareja tóxica. Y todo lo que vino después fue mucho mejor que lo que había tenido. Nuevos amigos, centrarme en mi carrera, volver a ser  feliz y rodearme solo de gente que me quería, y eso también generó que mi apetito volviera a la normalidad y subí de peso, la mitad de lo que había perdido”

Hemos podido ahondar en el pasado de nuestra protagonista, y entender que hay cosas que comienzan desde mucho antes de lo que nos imaginábamos. Con 3 años es apuntada por sus padres a natación, y la verdad es que no se la da nada mal, llega incluso a competir y a ganar alguna que otra medalla que aún decora algún trocito de su habitación:

 

“Siempre recordaré el olor a cloro de la piscina, y a mis padres en la puerta de la piscina esperándome con un donut de chocolate. Con 12 años tengo que decidir qué camino elegir, empiezo el instituto y no puedo compaginar las dos cosas, por motivo de tiempo, ya que entrenaba varios días a la semana y durante varias horas. Elegí el camino de los estudios, no podía permitirme tener ningún fallo, ni decepcionar a mis padres, desde pequeñita fui muy perfeccionista”

Se vuelve a acomodar y nos vuelve a dejar entrar dentro de ella: “A raíz de dejar el deporte, empecé a llevar una vida más sedentaria, aunque mis meriendas permanecían igual. Empiezo a engordar lo suficiente como para que la gente comience a hacerme comentarios inoportunos, y la primeria mi pediatra, siempre recordare sus consultas como los momentos más difíciles de mi infancia, donde no paraba de recalcarme que estaba gorda, y con tan solo 14 años”

“Gorda” un adjetivo que permaneció en la cabeza de nuestra protagonista, durante años, haciendo mella en silencio. Cuando ella cumple 17 años mide 1,67 y pesa 68 kilos, pero no fue lo único que llegó, también ese primer amor…o desamor.

“Con 17 años conozco a mi primera pareja, una persona a la que quise mucho pero no pudo ser. Después del primer año juntos, comienzan a torcerse las cosas, los celos comienzan a apoderarse de la relación. El miedo e incertidumbre de cuando podía llegar la siguiente discusión o de pensar en qué actos iba a hacer con tan solo hacerme daño, hacía que el hambre desapareciese, hasta tal punto de llegar a perder 12 kilos”

158D95FA-26DF-4233-BBD1-6648E1922986.JPG

UNA PEQUEÑA ENCUESTA EN MI PERFIL...CON GRANDES RESULTADOS

Image.png
Image (1).png

Ahora mismo, nuestra protagonista se encuentra en un momento de recuperación, en el que tienes que ponerte frente a unos médicos a contarles tu historia, que te ocurre, e intentar buscar una solución:

 

“Nunca se me olvidará el día que fui a pedir ayuda, fue una experiencia agridulce. Me reciben una médica de unos 50 años aproximadamente y una alumna en prácticas. Me miden y me pesan, cosa que no me traía buen recuerdo. Mi IMC es de 17,9, es decir, un poco por debajo del peso saludable, ante lo que la futura médica en prácticas lo argumenta con que “no estaba tan delgada”. Ese comentario obtuvo una crítica por parte de su tutora de prácticas, que dejó bien claro que no se puede juzgar ninguna enfermedad ni tampoco ningún número que salga en la báscula”

PIDE AYUDA
HÁBLALO
NO ESTAS SOLX

404BE457-BABD-4608-8F5D-CE073A71E205.JPG
Contacto

04 contacto

Suscríbete a mi lista de correo

¡Gracias por tu mensaje!

  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram

© 2021 Creado por Alejandra Salazar con Wix.com

bottom of page